Hacia la Rochelle

Siguiendo el Charente hacia el norte, nuestra mirada se transformará en la de un pintor. El río, bordeado de sauces, castaños, hayas y abedules, exhibe paisajes llenos de calma y equilibrio. De cuando en cuando, un pueblecito compone un cuadro de piedras bancas, como Taillebourg o Saint-Savinien. Un grupo de pintores, animado por Gustave Courbet y Jean-Baptiste Corot, encontró su inspiración en esta zona, en Port-Berteau, una aldea encantadora ubicada en la ribera del Charente. Los acantilados calcáreos se elevan junto a las orillas de los recodos del río. La piedra blanca de Crazannes, muy valorada por su delicadeza y su grano denso, empezó a extraerse en la Antigüedad, y hoy es uno de los rasgos característicos de los edificios de Saintonge. Los bloques de piedra también se exportaban por todo el mundo y comenzaban su viaje en gabarras que se cargaban en los puertos de toda la región.

Actualmente, las canteras están en desuso y las ha invadido la vegetación, convirtiéndose en lugares inquietantes cargados de historia que podemos descubrir en el Pôle Nature de Crazannes. Muy cerca de aquí, en Port d’Envaux, Les Lapidiales retoma la cultura de la piedra abriendo un amplio espacio a los escultores. Esta obra inacabable, compuesta por estimables creaciones originales, es un ejemplo vivo del patrimonio de la región. Fue en este entorno privilegiado donde se instalaron los señores de los castillos.
Les Lapidiales

Les Lapidiales

El castillo de Crazannes

El castillo de Crazannes

El castillo de Crazannes, conocido como el «Castillo del Gato con Botas» por haber pertenecido en el siglo XVII a la figura que sirvió de inspiración a Perrault para crear al marqués de Carabás, también se enorgullece de haber recibido a Eduardo de Woodstock, conocido como el Príncipe Negro, y a Francisco I de Francia. La edificación ha sufrido diversas modificaciones a lo largo de los años y cuenta con extraordinarias esculturas de estilo gótico flamígero. En Port-d’Envaux, el castillo de Panloy nos ofrece un ejemplo de arquitectura Luis XV. El visitante puede continuar hasta Rochefort, una localidad llena de arte y de historia, o dirigirse hacia el río Boutonne y la región de Saint-Jean-d’Angely, donde podrá descubrir Archingeay y el Museo Les Trésors de Lisette, dedicado a la Belle Époque, y la localidad de Matha, el Jardín de Bambú, el Jardín Botánico y las bodegas.
El castillo de Dampierre-sur-Boutonne pone de manifiesto la época renacentista. Fue construido en el siglo XV en una de las islas del río y cuenta con una galería cuya decoración esculpida es un catálogo de lemas, juegos y citas que recuerdan al libro de hechizos de un alquimista. La galería encuentra su reflejo en los jardines temáticos, presentados como un conjunto «mitológico y alquímico» que incluye un recorrido iniciático y un laberinto. Nos volvemos a reencontrar con la naturaleza en Zoodyssée, en el bosque de Chizé, donde descubriremos la fauna silvestre europea de forma pedagógica y entretenida.
Zoodyssee

Zoodyssee