El casco antiguo

la catedral de San Pedro

la catedral de San Pedro

Paseando curiosos descubriremos el centro histórico de Saintes. No pasa nada si nos perdemos en este espacio casi completamente peatonal formado por callejuelas estrechas. Hasta el siglo XVIII estuvo dentro de las antiguas murallas (el área oriental se amplió en los siglos XI y XII), pero después Saintes aprendió el arte de crecer sin expandirse demasiado. Todo empieza a los pies de la catedral de San Pedro. La catedral, que se levanta sobre el lugar donde se encontraba una edificación cristiana de la Alta Edad Media y que fue primera sede del episcopado, ha tenido una historia agitada. Fue reconstruida en el siglo XII y en el XV. Los protestantes la saquearon en 1568, antes incluso de que terminase la reconstrucción, y después volvió a restaurarse. El templo conserva la apariencia y las trazas de una magnífica iglesia de estilo gótico flamígero.

A su alrededor se celebra el alegre y colorido mercado de San Pedro, donde los productores locales ofrecen sus excelentes artículos. Desde este punto central, el paseante puede recorrer las calles y las callejuelas, los pasajes, las placitas sombreadas que recuerdan a las ciudades del sur. Descubrirá elegantes palacetes, portales profusamente esculpidos, puertas entreabiertas por las que se accede a los patios y exuberantes jardines escondidos detrás de muros de piedra. El antiguo convento de los Jacobinos, que data del siglo XV, se ha convertido en mediateca. El edificio mantiene todo su encanto, encarnado en los deliciosos jardines en terraza que comparte con el Centro de Interpretación de Arquitectura y del Patrimonio. Este edificio, cuya fachada contemporánea se integra perfectamente, ofrece una exposición sobre la historia urbana de Saintes.
El antiguo convento de los Jacobinos

El antiguo convento de los Jacobinos

el Museo de Bellas Artes de la Regiduría

el Museo de Bellas Artes de la Regiduría

Un poco más lejos, el Museo de Bellas Artes de la Regiduría (Musée des beaux-arts de l’Échevinage), donde antes se encontraba el Ayuntamiento, nos descubre su fachada del siglo XVIII y la torre del XVI. Después se abre una ventana hacia el siglo XIX, entre el Palacio de Justicia, de estilo neoclásico, y la fachada de estilo italiano del teatro. Esta fachada contrasta radicalmente con la modernidad del cuerpo interior del edificio, que está cubierto con un atrevido revestimiento de cobre reverdecido.
Subiendo hasta la residencia del Gobernador (Logis du Gouverneur), que fue regidor de la localidad a principios del XVII, y al mirador del acantilado (Belvédère), dominaremos la tupida malla de tejados y las praderas de los alrededores. La bajada nos obliga a descender por la ruelle de l’Hospice, una agradable callejuela que serpentea bordeando jardines que se abren al sol.
La residencia del Gobernador

La residencia del Gobernador

El Museo Dupuy Mestreau

El Museo Dupuy Mestreau

Avanzando por el muelle de Verdun nos encontramos con el Charente, que está bordeado por encantadoras casas burguesas de los siglos XVIII y XIX, una de ellas actualmente reconvertida en el Museo Dupuy Mestreau, una antigua prefectura del departamento de Charente Marítimo. Este palacete y las colecciones de arte popular que alberga, como las imaginativas cerámicas de Bernard Palissy, conforman un gigantesco gabinete de curiosidades irresistiblemente anticuado.
Más allá del casco histórico, en pleno corazón de un parque, los amplios edificios del centro ecuestre Haras National, de arquitectura neoclásica del XIX, nos recuerdan el gran prestigio de esta institución e inician al visitante en el universo del caballo.
El centro ecuestre Haras National

El centro ecuestre Haras National