El río Charente

El río Charente en Saintes

El río Charente en Saintes

Viendo los botes de remos deslizarse sobre el agua y a los pescadores apaciblemente colocados en las orillas del río en pleno centro de la ciudad, es fácil olvidarse de que el «dulce Charente de aguas tranquilas», es un río de más de 380 km cuya vida influencia irremediablemente las ciudades que atraviesa. El río hace mil giros y rodeos desde su nacimiento, al oeste del Macizo Central, como si tuviese todo el tiempo del mundo, y le regala a Saintes uno de sus meandros antes de adentrarse en el último tramo de su viaje hacia el Atlántico. La respiración oceánica marcada por las mareas llega hasta Saintes, invirtiendo en ocasiones el curso del río. Los neófitos tendrán que estar atentos cuando se les hable de las zonas inundables. El Charente, que en partes de su curso llega a ser bastante estrecho, también admite crecidas estacionales memorables que quedan delimitadas por las llanuras aluviales del centro de la ciudad.
La necesidad de proteger estos espacios naturales para garantizar la supervivencia de numerosas especies de animales y plantas, justificó la incorporación del valle del Charente a la lista de espacios Natura 2000. Hasta alcanzar la pradera de la Palu, el paseante se cruza, en pocos pasos, con mármoles antiguos, gótico flamígero y con el reino del archibebe común, un ave limícola de zonas húmedas. Si lo desea podrá descubrirlo, además de otras muchas especies, acompañado por un guía experto en naturaleza. Saintes le debe su entorno natural al Charente, y también le debe parte de su desarrollo urbano. La ciudad ha servido, desde la Antigüedad, como puerto de una vía navegable, y se ha beneficiado del considerable tráfico fluvial.
Cruceros con la gabarra o el Palissy II

Cruceros con la gabarra o el Palissy III

La pradera de la Palu

La pradera de la Palu

Las gabarras (barcos con el fondo plano) cargadas con barriles de coñac, sal, madera, piedra, papel… favorecieron el desarrollo de las actividades artesanales. Con la llegada del tren, la agitación del puerto comercial dejó paso a la tranquilidad de un puerto para los barcos de recreo y para el turismo fluvial. Las áreas que rodean a las orillas del río invitan a las actividades náuticas y a lo largo del curso del Charente la oferta de actividades es interminable. La gabarra «Ville de Saintes» nos hace volver al pasado, mientras que la lancha fluvial «Bernard Palissy III» apuesta por la modernidad. Ambas salen desde la Place Bassompierre.
Los que quieran capitanear pueden tomar el timón de uno de los botes eléctricos « e-boats ». Para estar más en contacto con la naturaleza puede optar por una canoa, un kayak o un barco de remos. ¿Le apetece tomarse un descanso de los paseos por la ciudad y por los márgenes del río? Siéntese junto a los pescadores, aunque no disponga de material para pescar, y deje fluir al Charente.
e boats saintes

Los botes eléctricos « e-boats »