Saintes durante el románico

Al fondo, tras el Anfiteatro, se eleva la silueta de la iglesia de San Eutropio. A lo lejos, en la otra orilla, la abadía de las Damas le sirve de reflejo. Estas dos obras maestras del arte románico, que se encontraba en su apogeo a finales del siglo XI, celebran el cristianismo triunfante.

La abadía de las Damas

La abadía de las Damas

La abadía de las monjas benedictinas, consagrada en 1047, fue un centro de riqueza y de abundancia durante más de 700 años. Es como una ciudad dentro de la ciudad. Mientras nos da el sol en el patio cuajado de plátanos y de almeces, podemos acariciar con la mirada la iglesia construida con piedras blancas, el pórtico repleto de imágenes, los edificios conventuales donde hoy se desarrolla gran parte de la vida cultural de la ciudad. El campanario, una joya románica, espera al visitante tras un viaje por los pasillos del tiempo que transcurre desde la sala capitular hasta las celdas de las religiosas.
En San Eutropio, la espiritualidad atrapa al visitante en la cripta, donde se encuentra el sepulcro del santo, primer apóstol de los sántonos y mártir. Esta iglesia menuda y su magnífico sistema de bóvedas, está rematada con otra iglesia más alta y espigada que cuenta con unos extraordinarios e historiados chapiteles. San Eutropio, que fue construida por los monjes de la orden de Cluny sobre un santuario del siglo VI y consagrada en 1096, es una obra majestuosa. Suele ser una de las etapas del Camino de Santiago y como tal forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
La iglesia San Eutropio

La iglesia San Eutropio